Hace unas semanas tuve una conversación con un padre que ha adoptó hace tiempo. Cada padre tiene su propia historia y su propia experiencia, pero siempre llego a la misma conclusión: los padres adoptivos viven una auténtica carrera de obstáculos, que suele comenzar cuando descubren que no pueden engendrar hijos.
 
Lo que me ha llamado la atención en esta ocasión es algo que me comentaba este padre: el proceso de adopción conlleva que sean declarados “idóneos” y a veces, como este padre me explicaba, eso implica que tengan que poner sobre la mesa una y otra vez y ante diferentes personas,  tu vida, tus creencias, tu intimidad y la de tu pareja.
¡Qué desproporción entre los padres adoptivos y los padres biológicos! Hoy para casi todo se exige un título, un curso, una preparación. Menos para ser padre, que en realidad no se exige nada.

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